Comer a cualquier hora puede afectar la salud mental: qué dice la ciencia sobre los horarios de las comidas

La rutina diaria de millones de personas está marcada por horarios estrictos, pero ¿sabías que la hora a la que almorzás o cenás puede influir directamente en tu salud mental?
Investigaciones recientes publicadas en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences revelan que alterar los horarios de alimentación impacta en el bienestar psíquico y puede favorecer la aparición de estrés, ansiedad y depresión.

El problema no radica únicamente en qué se come, sino también en cuándo se hace. El organismo humano funciona según un ritmo circadiano, un reloj biológico que regula el sueño, la vigilia y el metabolismo en función de la luz del día.
Comer muy lejos de los horarios habituales, especialmente antes de dormir, puede disminuir la calidad del descanso, generar cansancio al día siguiente y aumentar la irritabilidad y la falta de concentración.
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Además, la falta de rutinas alimenticias estables incrementa la percepción de desorganización y estrés, y favorece la ingesta impulsiva de alimentos, provocando culpa y sensación de pérdida de control. Por el contrario, pequeños ajustes en los horarios de las comidas pueden reducir significativamente estos riesgos sin necesidad de intervenciones más complejas.

¿Qué alimentos son recomendables para conciliar mejor el sueño?
La elección de los alimentos también influye en la calidad del sueño. Para favorecer un descanso profundo, especialistas en nutrición y psicología recomiendan consumir productos ricos en triptófano, como lácteos, huevos y frutos secos, así como frutas que aporten melatonina o magnesio, como banana, cereza y kiwi.
A su vez, infusiones suaves, como té de manzanilla o tilo, ayudan a relajar el sistema nervioso, mientras que la cafeína, el alcohol y las comidas pesadas alteran la conciliación y la calidad del descanso. Adicionalmente, los expertos recomiendan incluir:
- Cereales integrales: avena, arroz integral y quinoa, que ayudan a estabilizar el azúcar en sangre y contienen triptófano.
- Legumbres: garbanzos y lentejas, que aportan triptófano y magnesio.
- Pescados grasos: salmón, atún y sardina, ricos en ácidos grasos omega-3 y vitamina B6, que ayudan a producir serotonina.

Los expertos aseguran que respetar los horarios de las comidas y elegir los alimentos adecuados no solo beneficia la digestión, sino que también constituye una estrategia clave para cuidar la salud mental, evidenciando la relación directa entre hábitos alimenticios y bienestar psicológico.