Observar a tu gato podría salvarle la vida: cuáles son las 5 señales de que necesita ir al veterinario
Los felinos son bastante tolerantes al dolor y al malestar en general, pero hay algunos hábitos que pueden ser un signo preocupante de alarma. Cómo darnos cuenta de que necesitan un médico.

En muchos hogares, los gatos son considerados como una de las mascotas preferidas, no solamente porque son pequeños y compañeros, sino porque además, son independientes, fáciles de cuidar y pueden vivir perfectamente en departamentos y espacios pequeños. Sin embargo, el carácter reservado de los gatos puede dificultar la detección temprana de problemas de salud.
Su instinto de supervivencia, heredado de su comportamiento cazador, los lleva a ocultar síntomas de dolor o malestar, lo que obliga a los cuidadores a prestar especial atención a cambios sutiles. En este sentido, detectar señales a tiempo puede prevenir complicaciones y asegurar el bienestar del animal.

Por este motivo, la Veterinaria Merlí, realizó un post en su cuenta de Instagram (@veterinariamerli) detallando algunos de los cambios en el hábito de los felinos que podría ser un signo de alarma a tener en cuenta para consultar con un veterinario. ¿Cuáles son?
Salud animal: cuáles son las señales de que tu gato necesita ir al veterinario urgente
Cambios en el uso de la bandeja sanitaria
Alteraciones en los hábitos de eliminación suelen ser una de las señales más claras de que algo no anda bien. Orinar fuera de la bandeja, hacerlo con mayor frecuencia, mostrar incomodidad, o pasar largos períodos dentro del arenero sin resultados pueden estar relacionados con infecciones urinarias.
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Estos cuadros son comunes en los gatos y requieren atención profesional rápida, especialmente en machos, donde pueden derivar en obstrucciones.

Variaciones en el apetito o la sed
Una disminución notable del apetito o, por el contrario, un incremento repentino en la ingesta de comida o agua pueden estar asociados a distintas condiciones de salud. Ninguno de estos cambios debe pasarse por alto, ya que se trata de señales que suelen acompañar problemas renales, endocrinos o digestivos frecuentes en felinos domésticos.
Apatía o cambios en el comportamiento
El comportamiento cotidiano del gato es uno de los mejores indicadores de su bienestar. Si el animal comienza a mostrarse menos activo, se esconde con más frecuencia o deja de interactuar con su entorno, puede estar manifestando dolor, fiebre o malestar general.
En un hogar donde se conoce bien la rutina del gato, estos cambios suelen ser perceptibles rápidamente.

Falta de aseo y deterioro del pelaje
Los gatos se caracterizan por mantener una higiene constante. Por eso, un pelaje desprolijo, sucio o enmarañado suele ser una señal de alarma.
Cuando un gato deja de acicalarse, podría estar atravesando dolor, estrés, problemas articulares o alguna enfermedad que le impide mantener su rutina de limpieza.
Aumento de maullidos o cambios en la vocalización
Un incremento en los maullidos, o un cambio notable en su tono o intensidad, puede ser una forma de expresar incomodidad.
Aunque los gatos suelen comunicarse de manera sutil, modificaciones en su vocalización pueden indicar que algo no está bien y merecen ser observadas de cerca.
Observar cambios y actuar sin demora es fundamental para asegurar un diagnóstico temprano. Y si bien es cierto que muchas veces llevar a un gato al veterinario puede ser un deporte de alto riesgo, ya que odian los transportines, salir de su lugar seguro o incluso el contacto con desconocidos, actuar a tiempo podría salvarles la vida.


















