Multas, religión y hasta cárcel: cuáles son los países donde celebrar la Navidad está prohibido

Aunque en la mayoría de los países la Navidad es un tema serio y un motivo de festividad, en algunos está terminantemente prohibida la visita de Papá Noel. Los detalles.

Casa del Ángel, Belgrano.
Casa del Ángel, Belgrano. Foto: Instagram @casadelangelba

En gran parte del mundo, diciembre es sinónimo de arbolitos de navidad, luces parpadeantes, guirnaldas, estrellas fugaces y la llegada de Papá Noel. Se trata de un momento no solo de celebración total del año que se va, sino además de acercamiento familiar, ya que la mesa navideña es uno de los momentos más esperados. Sin embargo, en algunos rincones del planeta el espíritu navideño no existe o directamente es penado por la ley.

Desde Asia hasta el Cuerno de África, la Navidad puede ser motivo de multas, cárcel o estrictos controles estatales. Algunas Naciones simplemente no festejan por motivos religiosos, pero en algunas regiones, incluso puede costar muy caro: con multas elevadas y hasta penas de cárcel.

Árbol de Navidad. Foto: Freepik.

Cuáles son los países donde está prohibido festejar la Navidad

Corea del Norte: ni villancicos ni brindis

En el país gobernado por Kim Jong-un, la Navidad dejó de celebrarse oficialmente en 2016. El régimen prohibió los encuentros festivos que incluyan música, alcohol o cualquier actividad que pueda interpretarse como una celebración religiosa.

Y aunque en la constitución de ese país se menciona la libertad de culto, es decir, celebrar cualquier práctica que esté intrínseca en el seno familiar, esta práctica alude a una actividad religiosa que es captada como una amenaza. Las consecuencias podrían ir desde detenciones hasta condenas de hasta 1 año.

Brunei: multas de hasta 20.000 dólares por festejar

Este pequeñísimo sultanato del sudeste asiático tiene extremadamente prohibido festejar la Navidad desde el año 2014 y la norma alcanza incluso a los extranjeros que van de visita al país.

Vestirse de Papá Noel, armar un arbolito o cantar villancicos puede costar hasta 20.000 dólares, cinco años de prisión… o ambas cosas. Aunque parezca algo exagerado por tratarse de una simple festividad, para las autoridades, es simplemente proteger las tradiciones islámicas del país.

Jugueterías, Navidad, Papá Noel
En algunos países vestirse de Papá Noel puede salir muy caro.

Tayikistán: adiós a los arbolitos y a Papá Noel

Con una población abrumadoramente musulmana, Tayikistán prohibió las celebraciones navideñas tras su independencia en 1991.

La restricción se volvió más estricta desde 2015, cuando el gobierno vetó los disfraces de Papá Noel, los fuegos artificiales, el intercambio de regalos y la instalación de arbolitos en espacios públicos. La Navidad, sencillamente, no tiene lugar en su calendario oficial.

Somalia: permitido sólo puertas adentro para extranjeros

En Somalia, donde el Islam es religión dominante, las celebraciones no islámicas están prohibidas desde 2015. La única excepción la tienen los extranjeros que visitan el país, pero solamente pueden festejar en privado y no pueden festejar en restaurantes o asistir a eventos públicos.

Casos particulares: China y Arabia Saudita

China

Aunque la Navidad no está prohibida en todos lados, sí se han registrado restricciones, especialmente en escuelas y organismos estatales. En algunos lugares, festejar puede derivar en multas o detenciones. Para el gobierno, no es una celebración religiosa, sino una influencia cultural extranjera que podría desplazar tradiciones locales.

Arabia Saudita

Históricamente una de las naciones más estrictas, en los últimos años flexibilizó algunas normas. Hoy se tolera la Navidad en el ámbito privado, pero las manifestaciones públicas —luces, adornos, árboles— siguen siendo mal vistas y muchas veces desalentadas oficialmente.

Prohibido festejar Navidad. Foto: Freepik

Japón: la Navidad sólo está permitida si rinde el marketing

En Japón, la Navidad únicamente es una fecha comercial, colorida y repleta de citas románticas. Sin embargo, no tiene ningún tipo de carga religiosa, ya que solamente está destinada al consumo y al marketing.

En un mundo donde diciembre suele ser sinónimo de celebración, estos países recuerdan que las tradiciones no son universales. Para algunos, la Navidad es una fiesta ancestral; para otros, una práctica que debe ser controlada o directamente eliminada. Una curiosidad global que, año tras año, sorprende a más de uno.