ANMAT prohibió la venta de una marca de productos para el cabello. Foto: Pexels.

A partir de los 50 años, el cabello entra en una nueva etapa y empieza a perder su brillo, retiene mucho menos la hidratación y su textura comienza a verse mucho más fina y frágil. Y frente a estos cambios, los expertos en belleza coinciden que para evitarlo hay una recomendación simple, pero efectiva: alternar entre distintos shampoos.

La idea no es acumular productos, sino adaptarlos a lo que necesita el pelo en cada momento, en vez de usar siempre el mismo envase sin evaluar cómo responde el cuero cabelludo. Además, esta técnica dependerá de si es verano o invierno, ya que, por ejemplo, en los días de playa está más expuesto al sol y al calor.

Lavarse el pelo Foto: Freepik

El secreto está en que el pelo no necesita lo mismo todos los días. Algunos lavados requieren una limpieza profunda para retirar residuos de productos, contaminación o sebo; en otros, la fibra puede necesitar un extra de nutrición para recuperar suavidad y elasticidad.

¿Cuáles son los shampoos disponibles?

  • Shampoo purificante: elimina impurezas y exceso de grasa, pero usado a diario puede resecar.
  • Shampoo hidratante: aporta brillo, flexibilidad y suavidad, aunque si se usa siempre puede apelmazar o dejar el pelo demasiado pesado.

Gracias a esta variedad, se pueden alternar estas fórmulas permite encontrar el equilibrio justo y evita el “acostumbramiento capilar”, un fenómeno en el que el mismo shampoo pierde efectividad con el uso continuado.

Lavarse el pelo Foto: Freepik

Si tenés el pelo teñido o usás calor, la rotación es clave

En el caso de cabellos teñidos, sumar un shampoo protector del color dentro de la rotación ayuda a fijar los pigmentos y prolongar la intensidad del tono tras la visita a la peluquería.

Por otro lado, los expertos insisten en que el uso de planchita, secador o buclera corroe el cabello, por lo que conviene incluir un shampoo reparador con proteínas o aminoácidos una vez por semana. Este tipo de fórmulas fortalecen la fibra, mejoran la resistencia y reducen la rotura, especialmente en melenas finas o debilitadas.

Shampoo; cabello. Foto: Pexels.

Cómo armar tu calendario de rotación

No se trata de tener muchos frascos, sino de observar señales:

  • ¿El pelo perdió brillo?
  • ¿Está sin volumen o se siente pesado?
  • ¿Hay tirantez en el cuero cabelludo?
  • ¿Aparece grasa más rápido de lo habitual?

En función de estas respuestas, podés alternar entre limpieza profunda, hidratación o reparación. Un calendario simple (por ejemplo, purificante una vez por semana, hidratante dos veces y reparador según necesidad) puede ser suficiente para notar cambios rápidos. Si notás problemas persistentes como picazón, caspa o caída excesiva, lo ideal es consultar a un tricólogo, que podrá indicar un tratamiento específico.